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Debemos Reducir la Velocidad

No podemos controlar lo que Dios, el Romancer, está haciendo, pero hay una postura que podemos tomar. Hay una apertura a esta etapa que nos permitirá reconocer y recibir el cortejo. Entonces, permítame preguntar: ¿está dispuesto a dejar de lado su insistencia para controlar, es decir, para permitir una vida que existe más allá del ámbito del análisis, para dejar que algunas partes de su vida sean poco prácticas, para dejar de evaluar todas las cosas en función de su utilidad y función? Acercándose más al corazón, ¿está dispuesto a dejar que la pasión crezca en usted, aunque sin duda puede desconcertarlo? ¿Para permitir la curación de algunas de tus heridas más profundas? ¿Para dejarte llevar como un estoque por la belleza misma? ¿Estás dispuesto, en algún nivel, a deshacerte?

Entonces podemos proceder.

Para entrar en el Romance debemos reducir la velocidad, o nos perderemos el cortejo. Apaga las noticias y pon un poco de música. Dar un paseo. Tomar pintura, escribir o leer poesía. Mejor aún, ¿qué fue lo que agitó tu corazón a lo largo de los años? Ve y recupéralo.

Esto es difícil de hacer, especialmente para los hombres que están conquistando el mundo. Pero recuerda: lo que el malvado le hace a un buen guerrero si no puede mantenerlo en la batalla es enterrarlo con batallas. Llévalo con pelea tras pelea. Pero la vida no es todo acerca de la batalla. El romance es siempre central. Escucha de nuevo a David:

Aunque un ejército me asedia,
mi corazón no temerá;
aunque estalle una guerra contra mí,
incluso entonces tendré confianza.
Una cosa que pido al Señor,
esto es lo que busco:
para que yo pueda habitar en la casa del Señor
todos los días de mi vida,
Para contemplar la belleza del Señor.

(Sal. 27: 3–4 NIV)

Él sabe la batalla, sabe lo que es tener a Dios que lo cumpla. Él no lo teme; él es confiado como un guerrero experimentado es confiado. Pero, no lo hace el deseo de su corazón. Lo que busca no es la batalla, lo que busca es el romance con Dios. «Para contemplar la belleza del Señor». Porque debemos recordar: la batalla es por el romance. Por lo que luchamos es por la libertad y la sanidad que nos permiten tener la intimidad con Dios que fuimos creados para disfrutar. Para beber de su río de delicias.

John Eldredge

Ministerio Ransomed Heart

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