Menú Cerrar

Conociendo Su Presencia

Me encanta sentirme feliz. Absolutamente me encanta. ¿Quien no? Pero mi búsqueda a veces me ha metido en problemas. Estoy bastante seguro de que también te ha metido en problemas.

A veces me pregunto si, en nuestra loca búsqueda de la felicidad, pasamos por alto la alegría que podría ser nuestra. Trabajamos arduamente para cambiar nuestras circunstancias o cambiarnos a nosotros mismos para que podamos ser felices. Nos metemos en conductas adictivas (el ejercicio, por cierto, también es muy adictivo; también lo es organizar tu vida). Luego trabajamos duro para salir de nuestras adicciones, que a veces solo empeoran las cosas. Y todo el tiempo, Dios está justo a nuestro lado con una gentil invitación a la alegría. Pero no podemos escuchar esa invitación mientras estemos enfocados en lo que sea que creamos que tiene que suceder para hacernos felices.

Si queremos vivir en el poder de la resurrección de Jesús, primero debemos pasar por la crucifixión. Debemos dejar de correr. La tranquilidad puede durar un momento, pero ese momento puede convertirse en una puerta de entrada a una celda. Jesús vino a liberarnos, y en Él podemos estar. Pero no seremos libres si continuamos escondiéndonos y rehusando enfrentar el dolor amargo que debe ser desafiado para soportar la bondad.

El sufrimiento es una parte esencial de todas nuestras vidas. Y es cuando estamos en medio de esto que Dios nos recuerda que la ausencia de sufrimiento no es nuestro bien. La presencia de Dios es nuestro bien. Y conocer su presencia en el dolor es el regalo más dulce de todos.

Stasi Eldredge

Ministerio de Ransomed Heart

Artículos Relacionados

Deja un Comentario